La compasión: una mirada desde la ciencia


La Universidad San Francisco de Quito junto con la Universidad de Harvard llevaron a cabo una investigación que reveló cómo es el proceso de generación de sentimientos de compasión en los niños.

La Universidad San Francisco de Quito junto con la Universidad de Harvard llevaron a cabo una investigación que reveló cómo es el proceso de generación de sentimientos de compasión en los niños.

Ver a otro sufrir –generalmente– despierta en el ser humano un sentimiento de compasión. Pero ¿cómo surge este sentimiento y las decisiones que de él se desprenden? La ciencia al servicio de la educación y el aprendizaje, busca entender esos procesos.

“Hoy la educación está centrada en el aprendizaje socio-emocional entendido como ese grupo de habilidades que pueden ser enseñadas y que son importantes de adquirir, entonces dentro de esto está la compasión como una habilidad más”, asegura Nascira Ramia, directora en Programas de Educación de la Universidad San Francisco de Quito.

El programa Research Schools International de la Universidad de Harvard, hace investigación en asociación con escuelas y universidades aliadas en varios países del mundo para responder inquietudes surgidas de la práctica educativa.

“Existe una brecha entre la investigación y la práctica en el campo de la educación. Hay mucha investigación en curso, pero no siempre se realiza dentro de las aulas y al mismo tiempo hay maravillosas experiencias prácticas en escuelas, que no son tomadas en cuenta en las investigaciones” comenta Christina Hinton de la Escuela de Educación de Harvard.

Fue así cómo surgió la alianza entre Harvard y la Universidad San Francisco de Quito para hacer un estudio cualitativo que permita desentrañar el proceso de la generación de compasión en los niños. Para eso se realizaron entrevistas a 80 alumnos comprendidos entre los 4 y los 17 años, de una escuela particular bilingüe de la ciudad de Quito. Los hallazgos del análisis fueron sorprendentes.

“Uno de los resultados fue detallar lo que llamamos ‘el espiral de la compasión’ que comprende: poner atención a otros. Después viene un momento en el cual evaluamos, ¿esta persona necesita o no ayuda? ¿Merece o no nuestra ayuda? Y después de esa evaluación ya viene la preparación para la acción. Luego sobreviene una reflexión” explica Nascira.

Por su parte Christina advierte: “vimos un patrón que se repetía una y otra vez cuando los niños se enfrentaban a la oportunidad de ser compasivos y creo que eso es realmente útil para que los educadores entiendan a qué se enfrentan los estudiantes en cada punto y cómo ellos aprenden, o evalúan las cosas mentalmente para saber qué acciones deben tomar si ven a una persona sufriendo realmente”.

También fue importante descubrir que los niños mientras van creciendo, van ampliando el espectro de por quienes se preocupan, hasta que llegar a sentir compasión por personas que no conocen. Es así como la ciencia busca entender los procesos mentales que guían la adopción de valores. La Universidad San Francisco de Quito colabora con esas investigaciones y así coadyuva a la configuración de una sociedad más justa.

“¿Cuál fue el objetivo de este trabajo? Que se pueda usar este modelo por profesores y por otras instituciones para enseñarlo. Es decir, lo que queríamos es describir este proceso cuando los niños sienten y actúan con compasión y cómo les podríamos enseñar sabiendo cuáles son las diferentes etapas del proceso” concluye Nascira.

Gracias a esta investigación, el proceso de generar compasión en los niños ha sido descrito científicamente. Así la USFQ contribuye a construir una sociedad más compasiva.

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