Reservorios de agua escondidos en el suelo


Un equipo internacional entre el que consta la Universidad San Francisco de Quito estudia los humedales. Éstos son zonas de los páramos importantísimos para el aprovisionamiento de agua dulce y serían claves para evitar la emisión de gases de efecto invernadero.

Un equipo internacional entre el que consta la Universidad San Francisco de Quito estudia los humedales. Éstos son zonas de los páramos importantísimos para el aprovisionamiento de agua dulce y serían claves para evitar la emisión de gases de efecto invernadero.

¿Pensaban que los páramos eran sitios inservibles y sin vida? Nada que ver. Estamos en medio de una planicie de la Reserva Ecológica Antisana al este de Quito. Lo que luce como un llano casi estéril es -en realidad- una gran cisterna de agua dulce.

“Estas son zonas donde el agua se va acumulando con el tiempo y en vez de escurrirse a través de los ríos, se queda almacenada en el suelo de estos humedales. Estos se van convirtiendo en un reservorio del que derivamos agua” explicaEsteban Suárez -profesor e investigador del Colegio de Ciencias Biológicas y Ambientales de la Universidad San Francisco de Quito.

Lo que parece suelo común y corriente, es un humedal y Esteban Suárez los estudia. Con la ayuda de su asistente Segundo Chimbolema, hunde una larga barra de metal para saber qué tan profundo es. En ocasiones pueden superar los 10 metros. Luego de tocar fondo, extrae unas muestras que analizará en el laboratorio para saber cuánta materia orgánica tiene. Se trata de restos de plantas que se descomponen muy lentamente, y que acumulan carbono. Esteban lo explica: “esta materia orgánica se va convirtiendo en un reservorio de carbono en el suelo y ese carbono al estar en el suelo no va a en la atmósfera incrementando el efecto invernadero”.

El carbono está en la atmósfera como CO2 y es uno de los gases de efecto invernadero que contribuyen al cambio climático. Es preferible tenerlo en el suelo que en el aire. Esteban Suárez maneja la contraparte ecuatoriana de éste que es un proyecto internacional liderado por Michigan Technological University y el Servicio Forestal de los Estados Unidos.

“Los países que están en el trópico carecen de información suficiente sobre la situación de los humedales. En los reportes de Naciones Unidas no existe esta información y eso impide que haya planes para evitar que los humedales se encuentren amenazados o que se incrementen las emisiones de gases de efecto invernadero en estas zonas. Estamos generando esta información trabajando en 15 países tropicales, 4 de los cuales están en Sudamérica. Investigamos en Colombia, Ecuador, Perú y Brasil” explicaJohn Hribljan quien pertenece a Michigan Technological University y es parte de este equipo.

Los resultados de esta investigación ya han sido publicados en la revista especializada Wetlands Ecology and Management. Los humedales son zonas que nos brindan servicios naturales importantísimos. “Cuando nosotros estamos en Quito y abrimos la llave del agua –comenta Suárez- alrededor del 85% de esa agua viene de estos páramos que estamos estudiando. La capacidad del páramo para proveernos de esa agua está totalmente correlacionada con tener estos suelos ricos en materia orgánica y especialmente en estos humedales”.

El estudio continúa y esta vez para levantar mapas de los humedales de los páramos ecuatorianos. Si queremos seguir teniendo acceso a agua como hoy tenemos, debemos conservar el humedal y el primer paso para hacerlo es conocerlo y estudiarlo.

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