El vasto mundo de la diversidad sexual en América Latina


Una publicación académica -en la que participan catedráticos de la USFQ- busca analizar cómo sexo, género y deseo configuran las realidades de Latinoamérica.

Una publicación académica -en la que participan catedráticos de la USFQ- busca analizar cómo sexo, género y deseo configuran las realidades de Latinoamérica.

Se dice que el sexo es un conjunto de condiciones anatómicas, fisiológicas y psicológicas que caracterizan a un individuo, mientras que el género se refiere a aquellos comportamientos que se consideran adecuados para los hombres o las mujeres…pero en materia de género y sexualidad ¿Quién dice qué somos o qué debemos ser o desear? Hoy que las distintas identidades sexuales pueden mostrarse mejor, la simple división entre homosexuales y heterosexuales ha venido quedando insuficiente.

Es así como surge la teoría “Queer”. Esta palabra viene del inglés y significa raro o extraño. La teoría surge a comienzos de los 90 afirmando que las identidades y orientaciones sexuales son formas muy variables. Muchas veces el sexo, el género y el deseo van más allá de los caminos de la simple heterosexualidad o la homosexualidad. Hablar de lo que pasa en nuestros países era necesario. “Resentir lo queer en América Latina: diálogos desde/con el Sur” es una publicación donde un grupo de académicos analizan la realidad de las diversidades sexuales en Latinoamérica. Uno de ellos es Santiago Castellanos, decano del Colegio de Comunicación y Artes Contemporáneas de la Universidad San Francisco de Quito, él sostiene que lo sexual también está atravesado por otros ejes como el nivel socioeconómico o la etnia.

“No nos gusta una persona simplemente porque tiene determinados genitales o no. Nos gusta una persona porque es de determinada clase social, tiene ciertas características raciales, porque tiene cierta edad. Entonces el género, la sexualidad, el deseo, nunca están aislados de situaciones históricas en las que ese deseo emerge y es empujado a surgir” comenta Castellanos.

Diego Falconí Trávez ganó en 2016 el premio Casa de las Américas con un ensayo sobre diversidades sexuales y es editor de este libro. Para él la discusión académica era necesaria.

“Vemos como dentro del discurso político –opina Falconí- hay una suerte de acuerdos que no se tocan. Por ejemplo, podemos hablar de la unión de hecho, pero cuando topamos temas más sensibles como la adopción por parte de parejas del mismo sexo, incluso en los sectores más progresistas, vemos que hay voces que se oponen y dicen que no es normal para los niños, etcétera, etcétera. La academia tiene que estar a la altura de lo que está sucediendo en la calle, de lo que queremos que sea nuestro país y de cómo se construya en el campo de lo jurídico y en este sentido creo que los aportes que estamos haciendo son fundamentales”.

María Amelia Viteri -profesora e investigadora de la USFQ- también participó en la publicación. Desde la antropología ella mira como xenofobia y homofobia forman una combinación tóxica para las minorías.

“Si es que además de latinoamericano, eres percibido como latinoamericano oscuro y no pasas por blanco, tienes una variable. Si además de latinoamericano migrante eres indocumentado, tienes otra variable de vulnerabilidad y si además de eso tienes otra variable que te identifica como gay, pero sobre todo que no pasa por heterosexual que vas a ser leído en tu corporalidad como alguien afeminado o como gay o similar, tus posibilidades de recibir violencia en cualquier lugar del mundo se incrementan” explica Viteri.

Este libro va más allá de analizar las realidades de las minorías sexuales. Es una reflexión de cómo el deseo no es sólo una cuestión de cama, sino que es una de las fuerzas que mueve a la sociedad humana.

“Ahora es necesario poner en el centro de las discusiones sobre la sociedad y el mundo contemporáneo a la sexualidad, al género y al deseo. Eso es crucial porque simplemente nos hace ver el mundo de otra forma” concluye Santiago Castellanos.

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