Fuerte y permeable a la vez


Investigadores de la USFQ han desarrollado un hormigón que pese a permitir el paso de agua, mantiene características de dureza y resistencia. Este es un desarrollo con amplias perspectivas.

Investigadores de la USFQ han desarrollado un hormigón que pese a permitir el paso de agua, mantiene características de dureza y resistencia. Este es un desarrollo con amplias perspectivas.

Entramos al Laboratorio de Materiales de Construcción de la Universidad San Francisco de Quito y tenemos la sensación de estar dentro de una cocina. Aquí se mezclan varios ingredientes en su justa proporción para obtener la textura perfecta. No están preparando nada de comer, sino hormigón. Este elemento está presente a nuestro alrededor en calles y edificaciones. Está hecho de cemento, agua, piedras y arena. Generalmente es compacto e impermeable, pero investigadores de la USFQ han logrado algo totalmente diferente…

“En una nueva etapa de investigación en el laboratorio hemos desarrollado el hormigón permeable que a diferencia de los hormigones tradicionales -donde buscamos que el agua no pueda atravesarlo y perseguimos una impermeabilidad perfecta para piscinas o tanques- aquí lo que conseguimos es un hormigón que, siendo resistente y durable, permita además que el agua traspase el cuerpo del hormigón” explica Fabricio Yépez, Vicedecano del Colegio de Ingenierías.

Un hormigón que permita el paso del agua, puede brindar interesantes aplicaciones: por ejemplo, en calles y vías que sean capaces de filtrar el agua lluvia y recogerla para después poderla reutilizarla.

Los hormigones tradicionales son macizos, pero la textura del hormigón permeable no es así. Está lleno de pequeños orificios que permiten el paso del agua. En esta fórmula hay poca arena y piedras más grandes de las que normalmente se usan. Pero de poco serviría un hormigón así, si es que no ofreciera resistencia y durabilidad.

Para conseguir esas características es fundamental la cantidad de material que se use y el diseño de la obra. Mientras mayor sea el peso que reciba el hormigón, más anchas deberán ser sus placas y las capas de tierra que estén en la base.

El equipo que desarrolló esta fórmula investigó durante 2 años para encontrar ese equilibro entre permeabilidad y resistencia.

“Nos hemos basado en conocimientos desarrollados cien por ciento aquí en la USFQ. Aplicamos una metodología de prueba – error. Experimentamos con aproximadamente 500 cilindros diferentes hasta que llegamos a una fórmula que nos permitió tener ese equilibrio” aseguraFrancisco Játiva, instructor del Laboratorio de Materiales de Construcción de la USFQ.

En este desarrollo se involucró a estudiantes. Uno de ellos fue David González y él comenta que ellos también participaron en el proceso de fundir, armar y diseñar las mezclas que permitieron obtener el hormigón permeable.

Este material quedó en segundo lugar en la categoría de resistencia entre más de 100 equipos participantes en un concurso organizado en Estados Unidos por el Instituto Americano del Concreto para evaluar las propiedades de estos materiales.

“Este es un aporte a la sociedad para que podamos aprovechar estas nuevas alternativas que, con materiales ecuatorianos, y con tecnología nuestra podemos utilizar para mejorar y hacer nuestras infraestructuras más ecológicamente amigables” concluye Fabricio Yépez.

Esto es más que una clase de hormigón, es una forma de contribuir a la sociedad, ayudando a preservar un recurso vital: el agua.

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