Investigando el estado nutricional de los ecuatorianos


Un estudio de gran envergadura liderado por una académica de la USFQ revela que las erróneas prácticas alimentarias de los ecuatorianos están influyendo en el aumento de la obesidad y el sobrepeso.

Un estudio de gran envergadura liderado por una académica de la USFQ revela que las erróneas prácticas alimentarias de los ecuatorianos están influyendo en el aumento de la obesidad y el sobrepeso.

Para los consumidores ecuatorianos ya es común ver la etiqueta del semáforo en nuestros productos. Es una manera clara de alertarnos si un alimento es alto, medio o bajo en grasa, azúcar o sal. Wilma Freire PhD -profesora e investigadora de la USFQ- fue la responsable de que esta información llegue a nosotros. Ella es una de las personas que más sabe sobre el estado nutricional de los ecuatorianos. Ha dirigido –desde hace varios años- importantes investigaciones al respecto y en la última; la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición ENSANUT 2012, pudo revelar que el sobrepeso y obesidad de los ecuatorianos es un problema en ascenso.

“Hay un cambio vinculado a esa transición de los estilos de vida que tienen que ver con la dieta y con la actividad física. Esto ha conducido al surgimiento de forma acelerada del sobrepeso, la obesidad y las enfermedades crónicas asociadas a estos dos problemas. Estamos encontrando niños, así como escolares, adolescentes y adultos con índices muy altos. Con las cifras que tenemos podemos considerar -desde el punto de vista epidemiológico- que estamos frente a una verdadera epidemia” afirma Wilma Freire.

La hipertensión y la diabetes están entre las enfermedades que más matan a los ecuatorianos. Ambas están relacionadas con el sobrepeso. Irónicamente, pese a que éste aumenta, la desnutrición no se reduce. Todo esto se debe a que los ecuatorianos somos sedentarios, pero sobre todo a que nos estamos alimentando mal, muy mal. Estamos dejando de comer nuestros alimentos tradicionales y poco a poco estamos reemplazándolos por productos hiperprocesados.

“¿Qué pasa con un alimento hiperprocesado? La tecnología ha generado hipersabores que hacen a ese producto terriblemente sabroso, de tal manera que, si lo prueba, usted desea repetirse. Pero cuando usted consume un alimento hiperprocesado no controla el volumen. Entonces usted tiene un alto contenido en energía y en calorías más allá de lo que necesita, no sabe que está comiendo en exceso. Generalmente los productos hiperprocesados tienen mayor cantidad de sal, mayor cantidad de grasas y mayor cantidad de azúcar en función del requerimiento nutricional” explica Wilma Freire.

Las bebidas gaseosas son un ejemplo de este tipo de productos. “Por ejemplo –afirma la Dra. Freire- una botella de 600 ml, que es de las pequeñas, contiene 24 cucharaditas de azúcar. Pero como la tecnología es tan maravillosa, que usted no se da cuenta que usted tiene 24 cucharitas de azúcar en su boca”.

Los alimentos hiperprocesados suelen tener mucho éxito con los niños. Son deliciosos y divertidos. Sin embargo, aquellos que son dulces -por lo general- contienen azúcares complejas que al ingresar al organismo rápidamente se convierten en grasa. Se cree que esto está generando graves problemas de salud. Como lo explica la Dra. Freire: “Antes se hablaba de que el hígado graso estaba asociado con el consumo de alcohol, ahora se habla del hígado graso asociado a la alimentación en donde uno de los elementos que se utiliza es el azúcar del maíz o la miel de maíz y en mucho de los productos ni siquiera sabemos que existe ese alimento”.

Wilma Freire recomienda volver urgentemente a nuestra dieta tradicional, porque es sana y completa y aprovechar la megadiversidad de frutas, verduras y legumbres que nuestro país ofrece. La Encuesta de Salud y Nutrición 2012 que lideró Freire requirió el trabajo de más de 160 personas quienes por más de 5 meses evaluaron a 40 mil ecuatorianos de entre 0 y 59 años, ubicados en 24 provincias.

“La gran conclusión es que es urgente que, a todos los niveles, tanto a nivel académico, técnico, profesional, como a nivel político se tome con seriedad estos datos y se definan programas que realmente modifiquen esa situación. Yo creo que sí es posible hacerlo” afirma enérgicamente Freire.

Un estudio útil que nos mira por dentro y que busca despertar conciencias y políticas públicas. Un documento que –además- se ha convertido en la posición oficial sobre el estado nutricional de los ecuatorianos.

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