Estudiando y protegiendo las iguanas marinas de Galápagos


Un ex alumno de la USFQ se une a un grupo de investigadores nacionales y extranjeros para levantar los parámetros para determinar si una iguana marina está sana o no.

Un ex alumno de la USFQ se une a un grupo de investigadores nacionales y extranjeros para levantar los parámetros para determinar si una iguana marina está sana o no.

“Es verdad lo que dicen todos por aquí. De cierta manera es un paraíso y de cierta manera también es un laboratorio natural. Realmente uno puede salir de la casa y al frente de la puerta están ya ahí todos los animales emblemáticos”. Así describe Maximilian Hirschfeld a Galápagos. Él es alemán y obtuvo su maestría en ecología marina en la USFQ. Ahora es uno de los investigadores del Galápagos Science Center y desde allí ha realizado varios estudios. Uno de los más recientes tiene que ver con las iguanas marinas que habitan en las Islas Encantadas.

“Queremos proveer –explica Hirschfeld- una línea base de salud a las autoridades que manejan la reserva marina y las áreas protegidas. Entonces esa línea base de salud tiene definir qué es una iguana sana. Para eso hemos analizado todo tipo de química sanguínea, hematología y también estamos viendo si podemos detectar posibles enfermedades que puedan estar afectando a las iguanas en varias islas”.

Max junto con un equipo de investigadores de la USFQ y de la Universidad de Carolina del Norte han tomado muestras de sangre a 193 iguanas marinas de 5 diferentes islas. Con un analizador portátil han evaluado algunos parámetros sanguíneos como niveles de oxígeno, sodio, potasio o glucosa y cantidad de glóbulos rojos y blancos. Además, a cada una de ellas se les midió y se les tomó la temperatura y el ritmo cardíaco. Todo esto es imprescindible para saber cómo están estos animalitos que, pese a ser emblemáticos de nuestras Galápagos, poco se sabía de su estado de salud.

“Cuando nosotros enfermamos, siempre nos toman una muestra de sangre para saber por qué nos hemos enfermado. Asimismo, es bueno en especies que no conocemos como las iguanas marinas, saber cuál es el estado natural y cuál es la composición natural de glóbulos blancos, de glóbulos rojos, de hematocritos y eso es lo que estábamos haciendo con las iguanas” afirma Judith Denkinger PhD, quien fue profesora de Max y quien también participó en el estudio.

Datos imprescindibles, porque sin ellos no es posible proteger a esta especie o tratarla en caso de que sufra alguna enfermedad o se enfrente a alguna eventualidad climática, pues no existe una referencia. La ciencia se hace investigando y la USFQ provee las herramientas para hacerlo y así contribuir a la formación del profesional, pero también a la sociedad que se beneficia de los datos que se obtienen.

Max cuenta qué es lo más importante que aprendió en la universidad: “En el postgrado lo que me enseñaron -esencialmente- es a diseñar una investigación, hacer todo el trabajo de campo que es la parte más divertida, también a analizar los datos y a escribir los resultados y presentarlos. Creo que ha funcionado bastante bien porque hasta el día de hoy, en los últimos años aquí en el Galápagos Science Center, hemos sacado algunas publicaciones en las que he participado y también he participado en algunas conferencias internacionales”.

Maximilian Hirschfeld y los investigadores afincados en el Galápagos Science Center saben ahora lo que es una iguana sana y en virtud de eso pueden determinar cuando no lo está. Este trabajo ha sido publicado en la revista indexada Conservation Physiology de la universidad británica de Oxford. Sin embargo, la tarea de investigar no termina. Todavía queda mucho por descubrir en este paraíso de vida natural. La USFQ forma a los profesionales que continúan con esta tarea.

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