Salvado por un dedo


Médicos del Hospital de Especialidades Veterinarias de la USFQ buscan desesperadamente salvar la mano de un mono araña que ha sido agredido. No es un paciente común y corriente. Se trata de un mono, cuya especie está en peligro de extinción, que iba a ser reintroducido.

Médicos del Hospital de Especialidades Veterinarias de la USFQ buscan desesperadamente salvar la mano de un mono araña que ha sido agredido. No es un paciente común y corriente. Se trata de un mono, cuya especie está en peligro de extinción, que iba a ser reintroducido.

Sábado por la mañana, Hospital Docente de Especialidades Veterinarias de la USFQ. Hay ajetreo entre los médicos. Están practicando una serie de pruebas a Malki, un mono araña adulto con una grave herida en una de sus manos. Él, como el resto de monos de su especie, es inquieto y -herido como está- podría ser agresivo. Es preciso sedarlo. Carolina Sáenz, subdirectora médica del hospital nos cuenta lo que sucede: “Malki llegó con su manito destrozada y uno de sus dedos había sido amputado. Esto sucedió cuando el mono alfa de su manada lo atacó mordiéndolo. El tejido blando estaba en muy mal estado y había fractura de sus falanges”.

En la sala de pre-cirugía se encuentran un cirujano, un traumatólogo y una rehabilitadora. Todos ahí están luchando por salvar la mano del monito. Carolina Sáenz nos explica por qué es tan importante hacerlo: “hemos tratado de salvar esta mano a como dé lugar, porque estos animalitos están en un programa de reintroducción y próximamente iban a ser liberados. Lo bueno de estos monos es que además de los dedos, también tienen su cola prensil que es como una mano, entonces con que rescatemos un par de dedos y que éstos queden funcionales, le va a ir súper bien” opina.

Los monos araña -a diferencia de los humanos- carecen de pulgar. De sus 4 dedos, Malki ya ha perdido uno, pero –como opina el cirujano Andrés Villagómez- aún no se descarta que pueda perder más: “el dedo que está en la parte más medial ya lo tiene perdido y ya no tiene articulación porque se perdió con la mordida. Entonces una de las ideas es que esta falange –dice mientras nos enseña una radiografía- sea estabilizada con una plaquita. Pero si no sana, tendríamos que amputar.

Nos preguntamos por qué tanto esfuerzo en salvar un par de dedos de mono. “Si bien aquí hacemos un esfuerzo por salvar por igual a todos los animales que llegan -nos dice José Antonio Campaña, director del fondo Tueri para la ayuda de la fauna silvestre- con éste hemos hecho un esfuerzo adicional, porque es un animal que está en peligro de extinción. Estamos hablando de que existen registrados 250 adultos de esta especie en el Ecuador, además hay que agregar el hecho de que este individuo está en un proyecto especial de conservación, entonces hablar de que se pierda este animal genera un problema súper grande. Malki tiene una esposa y una hija, entonces si nosotros liberamos a estos animales que son un grupo ya conformado sin el macho, probablemente va a generar muchos problemas y es por eso es que estamos poniendo tanto esfuerzo por salvarle un dedo al monito”

Esta es una de las varias curaciones que se ha le hecho a Malki. Los médicos han decidido esperar un par de semanas para ver cómo evoluciona. De eso dependerán las decisiones que se tomen y la pregunta que hoy nos ronda es ¿se salvarán los dedos que quedan?

Pasadas tres semanas, encontramos en los pasillos del hospital a la subdirectora médica, Carolina Sáenz, que nos tiene noticias:

Estas tres semanas han sido de angustia para nosotros al no saber qué va a pasar con Malki, pero tenemos buenas noticias –sonríe- él se quitó el vendaje y al sacarse pudimos observar que su herida cerró completamente.

Eso significa que no habrá amputación. Y eso no es todo, las buenas noticias continúan. Malki no está solo. Los responsables del programa de reintroducción han decidido llevar al resto de la familia a ver al convaleciente.

“Aquí están la esposa y la hija. Cuando les juntamos decidimos poner una malla que haga las veces de barrera para que no sea tan grande el impacto, ya que no se habían visto en mucho tiempo. Al comienzo hubo una especie de negación, Malki actuaba como si no les conociera, pero poco a poco ya están interactuando, se abrazan, se besan y son una familia” nos cuenta Carolina.

En medio de estas paredes se escriben historias humanas y animales muy conmovedoras. Ciencia al servicio de especies en peligro de extinción. Los médicos de la USFQ ponen su grano de arena para cuidar el mundo y la vida que en él existe.

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