Ciencia computacional al servicio de la conservación


Un modelo matemático computacional desarrollado en la USFQ permite visualizar los escenarios que le esperan a Galápagos.

Un modelo matemático computacional desarrollado en la USFQ permite visualizar los escenarios que le esperan a Galápagos.

Las especies que habitan en Galápagos son únicas porque no se las encuentra en ningún otro lugar del planeta y es que el archipiélago constituye un ecosistema muy especial, pero –lamentablemente– es frágil. Este santuario de vida es también un polo de desarrollo económico basado en el turismo. ¿Cuántos turistas puede recibir Galápagos sin que se afecte al ecosistema? Esa es una pregunta que un científico ecuatoriano ha podido contestar gracias al desarrollo de útiles herramientas. Carlos Mena es ecólogo, demógrafo y geógrafo. Se desempeña como profesor e investigador de la USFQ y ha diseñado modelos computacionales que interrelacionan el uso del espacio con el impacto ecológico en las islas.

“Estos modelos computacionales son sistemas que nos permitan medir el impacto de las decisiones y determinar quiénes son los ganadores y quiénes los perdedores de cada acción. Entonces usamos diferentes tipos de modelos computacionales, algunos muy simples y otros muy complejos que nos permiten crear modelos predictivos para entender estos conflictos y también para prever las posibles soluciones” explica Mena.

Estos modelos son alimentados con datos y en virtud de éstos, aparecen las proyecciones sobre el impacto que generarían determinadas acciones. Vamos a poner un ejemplo: hoy la afluencia de turistas –pese a los controles y restricciones– produce la introducción de especies que van desde virus hasta mamíferos y que amenazan el equilibrio del ecosistema. Ahora de cada 10 especies que se cuentan, 2 son introducidas. El modelo hace la proyección a futuro hasta el año 2033. Si es que el turismo dejara de crecer la cifra subiría a 4 de cada 10, pero si el ritmo de crecimiento de turismo continúa como hasta hoy, la cifra de especies introducidas ascendería a 7 de cada 10.

En junio del 2015 entró a regir la Ley Orgánica de Régimen Especial de Galápagos que sólo permite la construcción de nueva infraestructura hotelera que se ajuste a un plan de regulación que se hizo con estos modelos computacionales para poner un límite a la carga que se están dando a las islas Galápagos.

“Ha habido –explica Mena– muchos esfuerzos de tratar de masificar el turismo. Gracias a nuestro modelo que recibe el nombre de POP, que fue desarrollado en conjunto con el Parque Nacional Galápagos y la WWF, nosotros pudimos crear escenarios predictivos de qué pasaría si hay una masificación del turismo en las islas. Ventajosamente gracias al modelamiento matemático y computacional pudimos demostrar que todos esos proyectos no eran viables y se abandonaron esas ideas”.

El Galápagos Science Center es un centro de investigación científica administrado por la USFQ en conjunto con la Universidad de Carolina del Norte de Chapel Hill. Steve Walsh es uno de los directores del centro y está involucrado con el desarrollo de estos modelos.

“La ciencia es una herramienta fundamental para saber qué está sucediendo en Galápagos. Antes sólo se estudiaban los impactos desde la ecología o la biología, pero con 225 mil turistas y 30 mil residentes que hay ahora en Galápagos, los enfoques desde la sociología son fundamentales. Por eso nosotros integramos estas ciencias para entender cómo la gente da forma al medioambiente y también como el medioambiente da forma al comportamiento de la gente” sostiene Walsh.

Estos datos obtenidos científicamente, son una herramienta objetiva e imprescindible para tomar las decisiones que permitan conservar este paraíso natural.

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