Mientras menos desiguales son las relaciones, éstas son más convenientes


Las relaciones entre proveedores, manufactureros y clientes suelen ser desiguales. Un catedrático de la USFQ estableció hasta dónde esa desigualdad es conveniente y desde dónde no.

Las relaciones entre proveedores, manufactureros y clientes suelen ser desiguales. Un catedrático de la USFQ estableció hasta dónde esa desigualdad es conveniente y desde dónde no.

Ames es una pequeña ciudad universitaria en el estado de Iowa en los Estados Unidos. Allí, una ecuatoriana lleva a cabo una labor científica importante. Ella es Andrea Arias Aguirre, egresada de biotecnología de la USFQ que hizo su doctorado en la Universidad de Iowa y ahora hace investigación para una multinacional de biotecnología agrícola.

Ella lidera un grupo de investigadores que desarrollan lo que se conoce como machine learning o aprendizaje automático aplicado a la selección de secuencias de ADN vegetales.

El aprendizaje automático es una rama de la inteligencia artificial que desarrolla técnicas que permitan aprender a las máquinas. Gracias a eso -por ejemplo- cuando vamos a comprar en línea, los motores de búsqueda siempre nos ofrecen productos que son afines a nosotros, porque han ido aprendiendo sobre nuestras preferencias en base a elecciones que hemos hecho antes.

En la biotecnología vegetal hay empresas que ofrecen secuencias genéticas para el mejoramiento de semillas. Trabajando con el ADN de la planta, se puede escoger características específicas, sea de resistencia a determinadas plagas, de adaptación a diferentes ambientes o de ciertas características en los frutos. Lo que hace Andrea es ayudar a que las máquinas aprendan sobre esas preferencias, para que la próxima vez que un usuario busque una semilla, se le ofrezcan secuencias genéticas parecidas a las que antes habían buscado.

“Lo que hacemos –afirma Andrea- es disminuir el tiempo y ahorrar la ganancia genética porque básicamente cuando tú tienes que hacer este proceso de selección tienes que hacer un muestreo de un montón de plantas y cuando nosotros hacemos esas sugerencias, disminuimos un montón la cantidad de muestras que tienen que tomar de esas plantas y ahorramos básicamente millones de dólares en ese procesamiento”.

El trabajo de Andrea ahora tiene mucho de estadística, matemáticas y algoritmos, pero los conocimientos fundamentales sobre biotecnología los adquirió en la USFQ, aunque ella afirma que no sólo conceptos es lo que aprendió en la U.

“Yo creo que la San Francisco me dejó esa capacidad de nunca acabar de aprender, de siempre seguir investigando. Ahora estoy haciendo una tecnología que es poco común e incluso es nueva aquí en Estados Unidos. Yo creo que si no hubiese tenido esa apertura a explorar cosas nuevas tal vez no me hubiera arriesgado a tener un trabajo así” afirma convencida.

Hoy en el mundo hay más de 7 mil millones de bocas que alimentar. En el 2050 serán 10 mil millones. La biotecnología es una herramienta para optimizar la producción agrícola en menos espacio de sembríos.

“La biotecnología tiene mucho que aportar sobre todo en entender cómo las plantas funcionan y de lo que se trata es de potenciar la capacidad máxima de las plantas y microorganismos y de bloquear los agentes maléficos que puedan amenazarlas. En esos dos sentidos puede contribuir la biotecnología a la agricultura en el mundo” comenta Venancio Arahana profesor de biotecnología.

La USFQ contribuye a la ciencia y muestra de ello son los científicos salidos de su campus que están a la vanguardia de la investigación.

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