Protegiendo a Galápagos junto a su gente


No es posible proteger este delicado ecosistema si es que no se entiende cómo el ser humano interactúa con él. Un académico de la Universidad San Francisco de Quito ha dedicado años a esa tarea.

No es posible proteger este delicado ecosistema si es que no se entiende cómo el ser humano interactúa con él. Un académico de la Universidad San Francisco de Quito ha dedicado años a esa tarea.

Con el transcurso del tiempo fue apareciendo una enorme diversidad de vida en el planeta. Distintas formas vegetales y animales surgieron a lo largo de millones de años de evolución y quizás el mejor sitio para ver cómo ésta ópera, sea Galápagos. El aislamiento produjo en cada una de las islas, formas de vida únicas adaptadas a las condiciones propias. Esa es una de las razones por las que el archipiélago es tan importante.

Diego Quiroga, PhD antropólogo y decano de Investigación y Creatividad de la Universidad San Francisco de Quito -desde el punto de vista de la ecología humana- ha venido estudiando cómo se da la conexión entre el ser humano que habita Galápagos y su ecosistema. “La idea –dice Quiroga- es generar condiciones de tal manera que el ser humano pueda minimizar los impactos de su presencia. Nunca va a ser perfecto, siempre va a ser un balance precario, pero pienso que sí se puede llegar a formas más sustentables de vivir en este ecosistema”.

Galápagos permaneció deshabitada o había sido escondite esporádico de piratas y corsarios, hasta que en el siglo XIX aparecieron los primeros asentamientos humanos. Hoy alberga a 30 mil habitantes y es el destino de más de 200 mil turistas que anualmente llegan a conocer el paraíso. Como cuenta Diego Quiroga, eso trae problemas: “El problema número 1 que tiene Galápagos es la introducción de especies. Se habla de más de 1.200 o 1.300 especies introducidas en Galápagos. No es tanto que los turistas traigan esas especies quizás eso sea mínimo, pero el rato que vienen turistas aquí se necesitan más productos y esos productos vienen en barcos y todo desde papas, vegetales, gas, cerveza está llegando todo el tiempo y se necesita más aire acondicionado, más carros y con eso traen las especies introducidas”.

Esas especies introducidas son especialmente virus y bacterias que podrían amenazar todo el ecosistema. Eso ha llevado a la Unesco a declarar en peligro a este patrimonio. Para protegerlo es preciso tomar decisiones acertadas y para eso se necesita contar con datos y estudios que encaminen esas decisiones…

“En materia de turismo estamos haciendo varias investigaciones, uno de los aspectos que nos interesa es saber cómo la gente a través del turismo defiende o no su territorio, cómo se está apropiando o no de la defensa de la ecología del medio ambiente y hasta qué punto el impacto del turismo es beneficioso o no a nivel social, económico y de medio ambiente” asegura Quiroga.

Estas investigaciones ya han arrojado conclusiones. Quiroga nos comparte algunas:

“Algo positivo del turismo es que cuando la gente maneja el turismo, cuando ve que el turismo es algo que le proporciona ingresos directo, la gente se ha vuelto más consciente de la importancia de mantener ciertos ecosistemas. No digo que todo sea perfecto, que ya no hay problemas, pero si ha habido mayor interés de conservar ciertos ecosistemas porque es la fuente de trabajo, entonces sí ha habido un cambio de actitud entre los años 70s, 80s finales del siglo XX con lo que está pasando ahora”.

Quiroga forma equipos multidisciplinarios con investigadores nacionales e internacionales y utiliza metodologías cualitativas y también cuantitativas para llegar a conclusiones con resultados aplicables. Sus investigaciones han sido publicadas en varios espacios académicos y se han convertido en sugerencias formales al Gobierno y al Parque Nacional Galápagos.

Su trabajo constituye una manera científica de encontrar soluciones para que el hombre se desarrolle al tiempo que conserva su ecosistema.

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