Investigando los ríos andinos para entender los impactos del cambio climático


Una laureada investigadora de la Universidad San Francisco de Quito dirige un experimento internacional para entender el comportamiento de los insectos acuáticos frente a escenarios de calentamiento global.

Una laureada investigadora de la Universidad San Francisco de Quito dirige un experimento internacional para entender el comportamiento de los insectos acuáticos frente a escenarios de calentamiento global.

Andrea Encalada, Directora del Laboratorio de Ecología Acuática de la Universidad San Francisco de Quito, ha venido estudiando ríos desde hace más de 20 años.  Ha publicado más de 40 investigaciones, y su trayectoria le valió el “Matilde Hidalgo”, un premio que el Gobierno Nacional entrega en reconocimiento a la labor científica.  Todas sus investigaciones tienen algo en común: “el denominador común de todos mis estudios es el agua en movimiento.  Trato de entender el funcionamiento de estos ecosistemas; cómo son los organismos que están ahí y cómo los factores físicos y químicos influyen en ellos” asegura.

Andrea participó en un estudio internacional que se centró en la cuenca del río Napo, un espacio que abarca casi la tercera parte del territorio ecuatoriano y que empieza en las cumbres andinas y termina en la Amazonía, yendo desde los 5.000 metros de altura hasta los 200.  Lo que el estudio buscaba saber era cuántas especies de animales existen allí y cómo éstas van cambiando conforme varía la altitud. 

En el caso de vertebrados como anfibios, peces y aves, se utilizaron registros previos y se sistematizó esa información.  Sin embargo, no existía registro alguno sobre insectos acuáticos. Andrea y los investigadores involucrados recogieron muestras de estas especies en más de 170 ríos y lo que encontraron les llamó la atención:

“Encontramos que en vertebrados acuáticos donde hay más animales es en la zona baja: río Aguarico, Tiputini, Napo …pero en invertebrados acuáticos es totalmente diferente y esa fue una sorpresa porque vimos que la población más alta está en la cordillera, insectos que ponen sus huevos en el agua, la larva es completamente acuática y el cuándo es adulto, sale del sistema vuela y regresa a poner los huevos” explica Andrea.

La información de este estudio, sirvió de base para un interesante experimento que buscan entender el impacto del cambio climático en las especies que habitan en los ríos. Por fuera parece un invernadero, pero no lo es.  Lo llaman Mezocosmos y es una instalación experimental ubicada en Papallacta al oriente de Quito.  En su interior hay varios tanques pequeños.  Allí Andrea y sus investigadores están criando efímeras, una especie de insecto acuático que pasa la mayor parte de su vida dentro del agua siendo larva.  Sólo emerge un día para copular, depositar los huevos y luego morir.

“El IPCC que es la máxima autoridad sobre cambio climático –nos recuerda Andrea- predice que en 100 años la temperatura subirá 2.5 grados centígrados.  Aquí en este experimento, queremos entender -entre otras cosas- cómo va a funcional el río y las especies que en él habitan en ese caso, incluso cómo lo haría si hay un escenario de calentamiento extremo con un aumento de 5 grados”.

Aquí el agua tiene tres temperaturas:  la del río, 2.5 grados centígrados más y 5 grados más. 

“Aquí tenemos 60 recipientes y con eso lo que queremos tener es 20 réplicas para cada temperatura. Estamos colocando estos bichitos dentro de los tanquecitos, pero más o menos estamos poniendo entre 8 y 10 organismos en cada uno” afirma Andrea Landeira quien es investigadora postdoctoral en este experimento.

Para eso es necesario saber cómo son las condiciones del río.  Con aparatos sofisticados los científicos miden temperatura y caudal.

“La temperatura del río cambia y esa información la tenemos nosotros, la estamos monitoreando cada 15 minutos” asegura José Schreckinger quien está cursando una maestría en la USFQ y participa en esta investigación.

Este es un proyecto internacional financiado por la National Science Foundation en la que participan 3 universidades norteamericanas y 2 ecuatorianas.  El mismo experimento se replica en Colorado, Estados Unidos para entender las diferencias de lo que sucede con las especies acuáticas y el cambio climático en la zona ecuatorial y en zonas templadas.  La participación de la USFQ ha sido fundamental.

“Todos hemos contribuido a este proyecto y el apoyo de la USFQ ha sido clave porque sin él, el grupo de los Estados Unidos no hubiera podido llegar hasta aquí y empezar a trabajar en el experimento, asimismo para el grupo ecuatoriano habría sido muy difícil hacer lo mismo en Colorado y trabajar allá. La cooperación ha sido muy importante” comenta Amanda Rugenski investigadora de Cornell University.

El experimento está en curso y los resultados que se obtengan servirán para entender la vulnerabilidad de estos delicados ecosistemas. Esto es ciencia de vanguardia que hace Andrea Encalada desde la Universidad San Francisco de Quito

“Los ríos son ecosistemas, están desapareciendo alrededor del mundo.  Los seres humanos los hemos visto como recursos hídricos; sea para irrigación, para hidroeléctricas, para consumo doméstico y de toda el agua que tenemos en el Tierra solo el 3% es agua dulce y el 0,009% es agua que va en los ríos entonces es súper poquito y es este poquito que tenemos que tratar de conservar para los humanos y para que siga funcionando el mundo”.

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