Observando el estallido de rayos cósmicos


Los rayos gamma vienen del espacio y constituye un tipo de energía muy poderosa que incluso es capaz de provocar mutaciones en el núcleo de las células. Los físicos de la USFQ son parte de un proyecto internacional que los estudia a fondo.

Los rayos gamma vienen del espacio y constituye un tipo de energía muy poderosa que incluso es capaz de provocar mutaciones en el núcleo de las células. Los físicos de la USFQ son parte de un proyecto internacional que los estudia a fondo.

Sobre una de las terrazas de la USFQ encontramos un curioso tanque de agua enteramente forrado en negro.Aunque parezca increíble, dentro de ese tanque se está estudiando una radiación muy potente proveniente del espacio. 

Las estrellas emiten luz y esa luz está compuesta por varios tipos de rayos.  Unos vemos, otros no.  Entre los que no podemos ver,  hay unos que tienen muchísima energía.  Son los rayos gamma.  Cuando llegan a la Tierra, chocan con nuestra atmósfera y se desintegran y al hacerlo caen como una lluvia de partículas, que aunque no se la pueda ver, está presente todo el tiempo a nuestro alrededor.

Aunque son comunes, los rayos gamma son esquivos y escapan a la mayoría de aparatos de medición electrónica.  Pero en el agua – bajo ciertas condiciones - dejan una huella que puede ser observada y eso es precisamente lo que están haciendo los físicos de la USFQ liderados por Edgar Carrera y Dennis Cazar.

Dentro de los tanques hay agua muy pura y la idea de que permanezcan  tapados es que no llegue ningún otro tipo de partícula de luz.   Adentro hay un sensor llamado fototubo que registra el paso de los rayos gamma.

“El fototubo funciona por el famoso efecto fotoeléctrico que quiere decir que yo puedo convertir la luz en electricidad.  Este fototubo  está hecho de unos filamentos muy sensibles que son capaces de transformar un solo fotón de luz en electricidad” Nos comenta Dennis Cazar:

Así, cada diminuta partícula de rayo gamma que llega es registrada y estudiada.  Según su intensidad se puede descifrar su proveniencia. Este experimento es parte de LAGO que por sus siglas en inglés significa  observatorio de estallidos de rayos gamma.  El proyecto afincado en Argentina  se extiende hasta México e implica un reto para los más de 80 científicos involucrados, uno de los cuales es Edgar Carrera, quien comenta:  “el problema es que el tipo de lluvia atmosférica que produce estos rayos gamma, al impactar con nuestra atmósfera es absorbida muy rápidamente por la misma atmósfera y entonces si es que vamos a nivel del mar es más  difícil detectar este tipo de cascadas de partículas que fueron emitidas por estos rayos gamma”

El Ecuador –por sus condiciones geográficas- puede aportar mucho.

“En cambio, si subimos estos tanques a mayor altura seremos más sensibles a esta radiación, por ende es mucho más conveniente trabajar en lugares que tienen montañas y  que están bastante altos con respecto a nivel del mar.  Los Andes es el sitio perfecto para este tipo de experimento” acota Edgar.

Una investigación que sin presupuestos ostentosos, pero con trabajo meticuloso, sirve para conocer la influencia de los rayos cósmicos en nuestro planeta.

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