Investigación sicológica sienta bases para apoyar a niños de la calle


Por más de un año un académico de la USFQ lideró un grupo de investigadores para estudiar los traumas de los niños de la calle de Quito. El equipo encontró en estos chicos lesiones emocionales que afectaban su comportamiento.

Por más de un año un académico de la USFQ lideró un grupo de investigadores para estudiar los traumas de los niños de la calle de Quito. El equipo encontró en estos chicos lesiones emocionales que afectaban su comportamiento.

Un zapato roto, una carita sucia, un pequeño viviendo en un mundo hostil. La vida de los niños de la calle no es fácil, eso lo sabemos. Pero un científico decidió zambullirse en sus mentes para descubrir cómo les afectaba emocionalmente sus experiencias adversas.

Todavía su español está lejos de ser dominado, y es que Graham Pluck llegó hace relativamente poco. Es británico y fue profesor e investigador en varias universidades del mundo. Psicólogo y neuropsicólogo, si algo lo apasiona son los secretos de la mente humana. Ha publicado ya decenas de investigaciones y una de las últimas la hizo desde la Universidad San Francisco de Quito, donde es profesor. Allí lideró un estudio para determinar el nivel de estrés post traumático y abuso de sustancias estupefacientes en niños de la calle de Quito.

“El índice de estrés post traumático era muy elevado, explica. Todos los niños con los que conversamos reportaban estar muy asustados. Temían encontrarse con ciertas personas en la calle, gente que eventualmente alguna vez los agredió. También encontramos que la mayoría de estos niños abusaba de sustancias, particularmente de la inhalación de pegamento”

37 niños de entre 10 y 17 años fueron evaluados por más de un año en un centro de acogida del sur de Quito. 22 de ellos sufrían de estrés post traumático y una cifra similar abusaba habitualmente de diversas sustancias. El estudio buscaba arrojar datos, y aunque no tenía como objetivo hacer comparaciones con otras sociedades, los niveles de estrés post traumático encontrados en los chicos de la calle de Quito son muy altos con respecto a los chicos de otras ciudades. “Lo que vimos es que el 60% de los niños estudiados presentan síntomas de estrés post traumático, sostiene Pluck. Esto es muy alto y es inusual encontrar niveles así de altos. En los EEUU por ejemplo en las ciudades donde suele haber mucha violencia, se presentan niveles del 30% de los niños con estrés post traumático. Y esto ya se considera muy alto. Encontramos que en Quito puede haber incluso el doble de eso. Es muy preocupante”.

Las experiencias adversas -principalmente la violencia dentro y fuera de la familia- han modelado la mente de estos niños. Viven con miedo. Temen a personas, a determinados lugares, pero sobre todo a que algo malo les suceda nuevamente. Tienen pesadillas. Eso es el estrés post traumático. La investigación reveló que esta condición también incide en su capacidad de aprender.

“Las experiencias negativas en la vida a menudo afectan el desarrollo cognitivo de los niños de formas bastante serias. A veces puede afectar el cerebro de tal manera que estos niños tienen menos habilidades en cuanto a memoria se refiere, tienen una retención muy pobre, y esos rasgos suelen estar asociados a síndrome de deficiencia de atención. Los traumas afectan a largo plazo en las habilidades cognitivas de los niños y pueden durar hasta la adultez” asegura Pluck.

Sofía Ricaurte es ahora sicóloga clínica. Cuando aún era estudiante participó en la investigación y hoy valora esa experiencia. Ella recuerda que para poder contar con la colaboración de estos niños que viven en un mundo de violencia y agresión era preciso ganarse su confianza. No era sencillo que respondan a un cuestionario de preguntas personales que hacían referencia a su pasado y a sus miedos. Para lograrlo, los estudiantes de psicología se prepararon para realizar las entrevistas durante casi tres meses.

“Como estudiante, nos confía, me ayudó a entender cómo se hace un proceso de investigación. A entender que los estudios que se publican no son sencillos, sino que todo tiene un profundo análisis previo, todo pasa por un entrenamiento previo y un estudio posterior para poder valorar objetivamente los datos que se obtienen”.

Este es un valioso estudio porque aporta datos reales de un grupo de niños que viven una dura realidad. “Creo que este estudio es útil porque nadie había medido previamente el nivel de estrés post traumático en los niños de la calle. Es bueno que ahora haya este tipo de información que puede ser muy útil para trabajadores sociales, sicólogos y médicos que trabajan con niños muy pobres” sostiene Pluck.

Sofía es de la misma opinión: “Cada país, cada lugar del mundo tiene una situación diferente. Si leemos un estudio de Colombia o de Perú no vamos a lograr saber cuál es la realidad de Ecuador. Podemos suponer una realidad parecida, pero nunca vamos a conocer a ciencia cierta qué pasa aquí. En cambio desde el momento en que tenemos datos locales es muchísimo más fácil entender nuestra problemática y poder actuar sobre ella”.

Una mirada profunda a los niños de la calle que ha arrojado datos certeros para ayudarlos con terapias efectivas, y con políticas públicas y futuras investigaciones. Una forma concreta de apoyo a los más vulnerables de nuestra sociedad.

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