Naturaleza… Sujeto de Derecho


Los abogados deben  estudiar  el sentido que hay tras cada una de las leyes que rigen la convivencia humana.   El vicedecano de Jurisprudencia de la USFQ hace un  ejercicio de reflexión sobre una novedosa  y polémica  declaración jurídica  contenida en nuestra Constitución.

Los abogados deben  estudiar  el sentido que hay tras cada una de las leyes que rigen la convivencia humana.   El vicedecano de Jurisprudencia de la USFQ hace un  ejercicio de reflexión sobre una novedosa  y polémica  declaración jurídica  contenida en nuestra Constitución.

La Constitución del 2008 aprobada en Montecristi por la Asamblea Constituyente trajo muchas reformas, algunas de las cuales eran verdaderas novedades jurídicas.  Una de ellas fue el hecho de que por primera vez la Constitución de un país,  consagraba a la naturaleza como Sujeto de Derecho.

“Sujeto de Derecho” es un concepto jurídico que hace referencia a quienes pueden tener derechos y obligaciones.  En todo el mundo sólo las personas naturales o jurídicas, es decir individuales o colectivas, pueden serlo. Pero en Montecristi se quiso dar un impulso a lo ambiental  declarando que también la Naturaleza es un Sujeto de Derecho.  ¿Este cambio fue bueno? ¿Aportó a la protección de la Naturaleza? Farith Simon, vicedecano y profesor de Derecho de la USFQ, ha estado investigando las implicaciones, motivaciones y justificaciones de esta declaración.

Y es que toda norma es producto de la reflexión y el debate.  Así se construyen y se pulen las leyes.  Cuando esa norma está dentro de una Constitución -que es el conjunto de reglas más importantes que rigen un Estado- el debate y la reflexión previas se vuelven aún más imprescindibles. Simon considera que eso no sucedió en el 2008 y así de categórico lo afirma:  “Declarar a la naturaleza como Sujeto de Derecho,  parecía una gran contribución porque con ello se esperaba proteger de mejor manera al ambiente, sin embargo en ese momento,  no se debatió lo suficiente y no se detalló lo que eso implicaba, las medidas que generaba y se lo aplicó,  como muchas otras cosas, bajo el marco del entusiasmo”.

Tras una investigación teórica revisando más de 60 fuentes entre jurisprudencia, doctrina informes y normas de otros países respecto a este tema, Simon concluyó que más que una argumentación jurídica de fondo, esta declaración tenía fines políticos y que declarar a la Naturaleza como Sujeto de Derecho no implicaba necesariamente una ventaja para su protección.  “Yo tengo una conclusión -sostiene- que puede romper el corazón a muchos ecologistas y es que declarar a la naturaleza como Sujeto de Derecho  tiene una connotación más simbólica que jurídica,  porque jurídicamente se puede hacer  exactamente lo mismo con los instrumentos que ya existían en el Derecho Ambiental.”

Esta es una investigación teórica que busca aportar al debate y desentrañar las razones que sustentan una norma. Es importante que un abogado no sólo conozca las normas, sino el sentido y las implicaciones que hay en ellas, así como de las nuevas instituciones jurídicas, porque, como afirma Simon, cuando los abogados se limitan a seguir solamente las leyes o las prácticas están condenados a cometer los mismos errores que se han cometido históricamente.

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