Salvando al monito más pequeño del mundo


Datos de la FAO revelan que entre el 2000 y el 2010 se perdieron en el mundo 13 millones de hectáreas de bosque, una superficie equivalente a la de Costa Rica. Los seres humanos talan bosques nativos para convertirlos en tierras agrícolas. Y eso, por supuesto, tiene un impacto enorme en las especies que los habitan. Una científica de la USFQ lidera un estudio sobre esas consecuencias en una especie de monos muy especiales.

Datos de la FAO revelan que entre el 2000 y el 2010 se perdieron en el mundo 13 millones de hectáreas de bosque, una superficie equivalente a la de Costa Rica. Los seres humanos talan bosques nativos para convertirlos en tierras agrícolas. Y eso, por supuesto, tiene un impacto enorme en las especies que los habitan. Una científica de la USFQ lidera un estudio sobre esas consecuencias en una especie de monos muy especiales.

Datos de la FAO revelan que entre el 2000 y el 2010 se perdieron en el mundo 13 millones de hectáreas de bosque, una superficie equivalente a la de Costa Rica. Los seres humanos talan bosques nativos para convertirlos en tierras agrícolas. Y eso, por supuesto, tiene un impacto enorme en las especies que los habitan. Una científica de la USFQ lidera un estudio sobre esas consecuencias en una especie de monos muy especiales.

Los leoncillos son los primates más pequeños del planeta, miden –sin la cola- menos de 15 cms. y habitan en los bosques de la Amazonía. Stella de la Torre, decana del Colegio de Ciencias Biológicas y Ambientales de la USFQ, es una de las personas que más conoce sobre ellos en todo el mundo. Junto con su equipo viene observando cómo los afecta la fragmentación de los bosques. En este caso, fragmentar significa dejar un parche de árboles nativos en medio de tierras deforestadas convertidas a la agricultura.

Los investigadores compararon cómo vivían los leoncillos del Tiputini que es un bosque íntegro, con los de la zona de San Pablo que es un bosque fragmentado. No tener mucha extensión afecta la cantidad de individuos y de grupos de monos, pero también a su comportamiento reproductivo.

“Si están tan separados y dispersos por la fragmentación de los bosques, va a ser difícil que salgan de su manada a buscar pareja. Este aislamiento va a ocasionar, en muchos casos, que se dé la endogamia. Eso significa que los hijos empiecen a aparearse o entre hermanos o con los padres sin moverse del parchecito de bosque en el que viven”

Genéticamente es más ventajoso reproducirse con individuos de otras poblaciones que con los parientes. Marcela Garzón estudiante de ingeniería en procesos biotecnológicos, tuvo a cargo analizar el ADN de los leoncillos y confirmó que estaban reproduciéndose con sus familiares. Ella explica dónde está la ventaja de aparearse con individuos de otras poblaciones: “si son diversos quiere decir que ellos se emparentaron con individuos de otras poblaciones, lo cual va a aumentar su diversidad genética. Entonces no va a ser tan monótona su población y van a poder defenderse de bacterias y enfermedades ”.

El estudio reveló otras conductas a las que han llegado por culpa de la pérdida de sus hábitats: están cambiando su dieta de resinas de ciertos árboles por otros productos vegetales de dudoso valor nutricional, y eso también los está empujando a convertirse en nómadas. Se ha visto también que están gastando mucha energía en desplazarse y, seguramente por todo lo anterior, los investigadores han visto que en las zonas fragmentadas las tasas de reproducción están decayendo.

Aprovechando la recolección de material genético, los investigadores midieron también el nivel de cortisol, que es la hormona del estrés. Esta vez a los grupos de Tiputini y de San Pablo se unió una medición en monitos en cautiverio. Estefanía Espinosa, estudiante de biotecnología, tuvo a cargo el análisis químico de las muestras y nos comenta qué es lo que encontró:

“De todas las muestras que analizamos, concluimos que la población de leoncillos más estresada es la población del Puyo que es una población que está en cautiverio. De las tres poblaciones que yo analicé, la que menos concentración de cortisol arrojó fue la de Tiputini, y eso significa que es la población que menos expuesta está al estrés”.

¿Pero porqué tanto tiempo y esfuerzo para saber lo que les sucede a los leoncillos? Stella nos explica que la ciencia y el método científico brindan las herramientas para contestar las inquietudes del ser humano. Más allá de esto, considera importante estudiar el comportamiento de los primates que es la especie más cercanamente emparentada con la nuestra. Estudiar a los monos es conocer cómo fue el ser humano en sus primeros estadios. Pero hay algo más de fondo:

“Los monos leoncillos, explica, es una de las especies de primates que más sufre con las actividades humanas. Por una cuestión de ética hay que conocer qué pasa con ellos y es importante que la gente sepa qué es lo que les está sucediendo. Yo puedo decir 'qué pena, veo cómo sufren', pero esa puede ser una apreciación subjetiva mía. lo que te da la investigación son las herramientas objetivas para demostrar efectivamente qué esta pasando con ellos”.

Y saber a ciencia cierta lo que pasa con ellos es el primer paso para encontrar la manera de detener las amenazas que pesan sobre estos pequeñitos, parte de la maravillosa mega diversidad del Ecuador.

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