Unos Pacientes Muy Silvestres: Veterinarios al rescate de la Fauna Ecuatoriana

El Hospital Docente de Especialidades Veterinarias de la USFQ ha destinado un área exclusiva para el manejo y el tratamiento de fauna silvestre.

El Hospital Docente de Especialidades Veterinarias de la USFQ ha destinado un área exclusiva para el manejo y el tratamiento de fauna silvestre.

Una estudiante ataviada con mandil blanco y guantes de látex prepara un plato de fruta para un peludo y tierno mono capuchino.  Él está siendo atendido en el ala de fauna silvestre de la veterinaria de la USFQ.  Allí también encontramos monitos tití, loros, tortugas, un oso perezoso y hasta aves nocturnas cuyas jaulas están tapadas para que estos pájaros permanezcan a oscuras.

Dentro de la veterinaria funciona el Tueri el fondo de ayuda para la fauna silvestre cuyo objetivo es dotar de recursos financieros para los tratamientos médicos de  estos animalitos que muchas veces terminan aquí víctimas de las amenazas que sufren sus ecosistemas o la cacería indiscriminada.

Un tigrillo rescatado de los incendios forestales, un adorable oso de anteojos bebé,   un venadito, un oso hormiguero o una tortuga de  Galápagos, todos atendidos por veterinarios que saben de fauna silvestre.  “Es muy importante que hayan veterinarios que incursionen en este campo porque pueden conformar grupos multidisciplinarios con biólogos, agrónomos, ecólogos de tal manera que toda la problemática de una especie pueda ser enfocada desde varios puntos de vista”, sostieneAndrés Ortega, director del hospital.

Él y su equipo tuvieron una decisiva participación en las últimas liberaciones de cóndores realizadas por el Ministerio del Ambiente del Ecuador, la Policía del Ambiente y el Grupo Nacional de Trabajo del Cóndor Andino.  Ortega nos explica que en este hospital recibieron los primeros cuidados médicos.  “Tomamos al cóndor y lo traemos acá, chequeamos cómo está el animal, determinamos su estado de salud, tomamos placas radiográficas para ver si está libre de municiones, de perdigones, tomamos muestras de sangre para que nos indique cómo está internamente y dependiendo del estado del animal  diseñamos un plan terapéutico o un plan de manejo hasta que pueda ser liberado”.

Así sucedió con Felipe, un cóndor que a mediados de 2013 pudo recuperarse en el hospital del impacto de unos perdigones.  Más tarde fue liberado, pero meses después fue encontrado muerto, asesinado por cazadores furtivos.  Esta muerte causó dolor en el grupo de médicos que sin embargo no abandonaron la lucha.

En mayo pasado, cerca del lago San Pablo, se liberó a Polito, un cóndor juvenil que pudo recuperarse de unas fracturas en su cara.  Hoy,  gracias a unos sensores colocados en sus alas está aportando valiosa informaciónacerca de sitios frecuentados por cóndores incluso desconocidos hasta hoy.  Estos datos permitirán afinar las estrategias de conservación del ave símbolo del Ecuador.

Médicos, estudiantes, investigadores, todos ellos modernos  quijotes comprometidos a fondo con la preservación de las especies silvestres de nuestro país.

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